martes, 6 de enero de 2009

Una pluma fiel al riel 2

Capítulo 2
Admiración al vapor

Finalmente había dejado de contar los días, solamente miraba.

Miraba fuera de la caja a través de la película de plástico que la conectaba con el exterior, a las personas que pasaban por al tienda observando la mercancía, a veces se llevaban algo, a veces no, pero no a ella.

Apenas la miraban y era casi imposible que alguien tomara la caja para examinarla un poco más de cerca. Solo contemplaba como llegaban montones de cajas de vez en vez llenas de carros y trenes y locomotoras nuevas.

Locomotoras. Desde la primera vez que vio una, comprendió a que se referían los humanos que paseaban por la tienda cuando utilizaban el término “perfección”. Miraba los trenes eléctricos, los de Diesel, hasta los más modernos monorrieles, pero no los encontraba particularmente atractivos. Pero en cuanto sus ojos alcanzaron a ver una enorme caja que contenía una reluciente locomotora roja y negra, supo que algún día debía correr enganchada a una como esa, especialmente cuando sufrió en silencio la rápida compra que tuvo. Las locomotoras de vapor se vendían casi tan pronto como llegaban ante los ojos de un carrito azul notado solo por algunos clientes.

Y finalmente el carrito azul se convenció de que ninguno de esos clientes la preferiría de una locomotora, ni de un eléctrico o de diesel ni de un carrito de servicio, ni siquiera de un carro de carga. Tampoco sabía que clase de vagón era, lo único que tenía claro era que no era uno atractivo, al parecer era el carro más inútil y feo que se hubiera creado.

Soñaba entonces con ser una hermosa locomotora, o al menos correr enganchada a una, pero al despertar solo encontraba las cuatro estrechas paredes que formaban su empaque cada mañana, hasta ese momento.

Parpadeó con fuerza varias veces, no podía dar crédito a sus ojos, pensaba que se había quedado dormida sin darse cuenta, no podía ser posible que junto a ella estuviera inclinada una locomotora mirándola con algo de preocupación, debía ser un sueño.

Y el mejor sueño de todos porque además era la locomotora más bella que hubiera visto jamás. Combinaba armoniosamente los colores del otoño: amarillo, rojo, naranja, café y poseía la mirada más bondadosa que la de todos los padres que llevaban a sus hijos a la tienda para regalarles un tren.

-¿No te han hecho daño?- preguntó la locomotora una vez más, al tomar la temblorosa mano del carrito y ayudarla a levantarse de un tirón.

-No me pasó nada, gracias…- contestó Pluma evitando mirarlo, sentía que su fascinación había sido demasiado obvia momentos atrás.

-Discúlpalos, tienen un trato pesado, pero no son malos.- la locomotora sonreía con familiaridad, y los cuatro carros que le habían dado “la bienvenida” trataban de huir disimuladamente.

-¡Ustedes!- se escuchó de nuevo la voz rasposa e imperativa, los huidizos carros se detuvieron en un movimiento seco y el carrito azul no pudo evitar una expresión de sorpresa al percatarse de que el dueño era nada más y nada menos que otra locomotora. Aunque notoriamente de un modelo muy antiguo y con la marca de los años encima de su pintura café, era otra máquina de vapor como las que Pluma tanto admiraba desde siempre.

-Le dieron la “bienvenida” pero no se han presentado, ¿cierto?-

Las mercancías agacharon la cabeza y arrastraron los pies hasta formar una fila horizontal frente a la nueva, finalmente se cuadraron para presentarse.

-Rocky 1- exclamó el rojo con seriedad
-Rocky 2- continuó el verde
-Rocky 3- los siguió el azul, antes de dar un salto y una mecánica reverencia.
-Yo soy Tabicón- completó el vagón café con indiferencia –no te quejarás, Pluma no suena tan horrible…

El vagoncito azul sonrió, entendiendo la broma con la que el carguero café le había descubierto un nombre.

-¿Y tú qué? ¬¬- preguntó Tabicón tajantemente mirando a Tizne, que se había quedado a un lado de Pluma y solo miraba a la nada un tanto disperso.

-¿Qué? ¿Yo? ¡Ah!- reaccionó con un sonrojo y cuadrándose torpemente –Me llamo Tizne, mucho gusto.- se presentó finalmente con una sonrisa apenada.

-A mi simplemente me llaman Jefe.- se presentó la locomotora mayor con amabilidad.

-Y yo soy…

>SSSCRRRRIIIIIICCCCCHHHH!!!!<

La joven locomotora estuvo a punto de decir su nombre, pero fue interrumpida por el sonido de un derrapón que hizo voltear a todos y fijar su atención en un vagoncito pequeño, apenas unos centímetros mayor a Pluma pero de color rojo intenso, que con toda la calma del mundo caminaba hacia ellos, deteniéndose al mirar a una desconocida y mirándola con legítima curiosidad.

-¿En dónde estabas?- pregunto el Jefe con autoridad.

-Por ahí.- respondió el carrito rojo sin apartarle la vista de encima a Pluma, que comenzó a sentirse incómoda.

-Ella es Pluma, preséntate al menos.-

-Con que Pluma… yo soy el Cabús Rojo.- dijo el rojo con desenfado, sonriendo con algo de burla -¿Qué haces con nosotros los de carga? ¿No eres un carro de servicio?

-En realidad no lo sé…- respondió la chica bajando la mirada con tristeza.

-Bueno, ¿y quién dice que todos los carros de carga deben ser hombres?- interrumpió la joven locomotora, poniéndose entre Pluma y el Cabús y mirándola con una sonrisa.
-Mi nombre es Ferro.

“Hasta el nombre es bonito.” Pensó Pluma con ilusión… si estaba ahí… tendría la oportunidad de correr enganchada a él. Su gran sueño de correr enganchada a una locomotora, se sentía tan cerca que podría tocarlo.

-¡Cabús fue el que se levantó temprano! ¡Sobre él!- gritó el Rocky 1, y armando un gran escpandalo todos los demás vagones se lanzaron a desquitarse de haberse levantado temprano.

-¿Lo ves? Solo juegan.- dijo Ferro mirándolos correr tras el carrito rojo, divertido.

-Sí, eso veo…- susurró Pluma intentando sonreír. Comenzaba a comprender su nuevo hogar.

-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
En estos dós capítulos me quedan en claro dos cosas: a)las mercancías (se me pegó el término de StEx España y me parece un muy buen sinónimo para echarle mano) son un completo desgarriate excepto Tizne, y b)Ferro es cute.
Hace unas noches en una larga desvelada por messenger, salieron cosas muy útiles. La más importante es que por fin descubrimos qué es Pluma, pero no se los puedo decir aún, y la otra cosa es que tal vez incluya a un olvidado personaje (mucho más olvidado que el Cabús Rojo, sin el que no coincibo StEx y estuvo presente desde el principio de esta idea) a quien algunos conocerán, otros no: Belle, el carro dormitorio. Le encontré incluso un nombre en español: "Meme", por la expresión mexicana de "hacer la meme" que no significa más que dormir.
Fin del choro mareador, no se quejarán, los Reyes Magos les han traído un nuevo capítulo, totalmente en el ambiente de los trenes de juguete y que este muscal fue un regalo de Webber para su hijo jejeje.

viernes, 26 de diciembre de 2008

Una pluma fiel al riel 1

Capítulo 1
Bienvenida

-¿Dónde estoy?

Un carrito azul abrió los ojos tratando de acostumbrándose a la oscuridad, había escuchado una voz.

-¿Nuevo miembro? ¿Seré yo?

Shhhhh… ¡Es muy temprano, dejen dormir!

-O.O Pe-perdón...- respondió a la otra voz en la oscuridad, se había escuchado más cerca.

-Ignóralo, se queja de todo.- se disculpó una voz amable

-Cállate, Tizne.-

-¿No escucharon a Control? Es nuevo, debemos recibirlo.

-¡Pero es muy temprano!- corearon tres voces con armónica exactitud.

-Si quieren dormir, puedo esperar.- entre las sombras distinguía ahora siluetas recostadas, otros carros. ¿Los carros de carga? ¿No podían levantarse sin una locomotora?

-Pero Control dijo que…

-¡Pero queremos dormir! Te vas a quedar, ¿no?

-Sí.- respondió bajito y con pena. Al parecer solo querían dormir.

-Entonces habrá tiempo.

La luz entró por una rendija, y de pronto los iluminó a todos. Se habían quedado sin techo.

-¿Quién salió tempranoooo?- se quejaron cuatro voces.

Nadie contestó.

Así que entre quejas, murmullos y crujidos del metal, los carros de carga se levantaron y finalmente se fijaron en el nuevo. Un carrito turquesa pequeño, con los bordes un poco redondeados… ¿curveados?

-¡Eres una chica!- exclamaron todos con sorpresa.

-Puessss… sí, ¿qué tiene de malo?- preguntó mirándolos a todos y respondiéndose a ella misma mentalmente: todos los carros que la rodeaban y la miraban con curiosidad eran hombres, y era obvio que tenían por lo menos el doble de capacidad que ella.

Tres carros idénticos en tamaño y forma uno rojo, uno verde y uno azul; un carro café más o menos de su tamaño, superándolo solo por un enorme ladrillo sobre su cabeza y en anchura; y un enorme furgón metálico.

-¿Y qué se supone que eres?- preguntó extrañado el carro café, acercándose para inspeccionarla mejor.

-Pues… soy solo un carro de carga ligera, creo. Me pusieron con ustedes, los de carga, ¿no?- se sentía realmente apenada –Pero me parece que mi capacidad es mucho menor que la de ustedes.

-No hay nada de malo en ser de carga, al contrario.- la nueva descubrió que la voz amable de la oscuridad le pertenecía a su compañero de mayor tamaño.

-Aunque no le veo mucho mérito a tener poca capacidad.- dijo burlonamente el carro café, aunque la vergüenza de el carrito azul fue menor porque ella misma miraba con curiosidad el tabique sobre el armatoste que no dejaba de dar vueltas a su alrededor.

-No puedo correr sola y ni siquiera puedo cargar mucho, creo que tienes razón soy solo un estorbo.

-No digas es…

-¿Cómo te llamas?- preguntó con curiosidad el vagón verde interrumpiendo al metálico e interponiéndose evitando que se acercara.

-¿Cómo-me-llamo?- repitió la pregunta ella –Ahora que lo mencionas, no lo sé, nadie me ha puesto un nombre.

-¡PLUMA!- exclamó el carro café deteniéndose detrás de ella y señalando su cintura –Mira, lo dice ahí. Muy apropiado, ¿no? Seguro es lo único que puedes cargar: suavecitas y ligeras plumas.

Los trillizos rieron.

-Es verdad, no eres más que un estorbo.- dijo el azul acercándose.
-¿De carga ligera? ¡Preferiría ser de servicio!- el verde lo siguió.

De pronto, Pluma se encontró en medio de cuatro carros que la empujaban de un lado para otro.

-¡Estorbosa! ¡Estorbosa! ¿Para qué te han traído aquí?
-¡Nosotros somos…
-…lo mejor de lo mejor!
-¡Y tú una chatarra!

-¡Basta! ¡Déjenla en paz!

El mayor intentó detenerlos, pero la resistencia era más numerosa y en un instante los dos estaban en medio del círculo de empujones y burlas.
-¡Seguro!
-¡Le tienes empatía!
-¡Porque tú también eres bastante inútil y estorboso!

¡ES-TOR-BOS! ¡ES-TOR-BOS! ¡ES-TOR-BOS!
-¿Qué sucede aquí?
-¡Es el jefe!
-¡EST-uuuuy! O.O

Una voz rasposa y fuerte hizo que todos los cargueros se apartaran desordenadamente y los dos carros agredidos cayeron al suelo con gran estrépito.

-No pasa nada.- dijo el carro rojo desentendiéndose.
-Sólo le dábamos la bienvenida a la nueva.- corroboró el verde.
-¡Y Tizne se solidarizó con ella!- completó el azul sin el menor arrepentimiento.

Al parecer “Tizne” era el nombre del vagón metálico, que inmediatamente se levantó apenado.

-Yo… yo… intenté detenerlos…- se disculpó antes de voltear y mirar a Pluma, que aún estaba en el suelo, sollozando.

-Qué vergüenza, muchachos. Tardé en venir para ver como recibían a la nueva, y miren lo que han hecho.

-¿Te lastimaron?

Pluma se quedó inmóvil un segundo. Escuchaba junto a ella una voz nueva, la voz más suave, amable y bella que hubiera escuchado en su vida. Cerró los ojos con fuerza, no quería que el dueño de esa voz la viera llorar.

-No, estoy bien…- susurra mientras se limpia las lágrimas antes de voltear, solo para encontrarse inclinado junto a ella…

-¡Una locomotora!

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He jugado un poco con el título, ¿se esperaban que el nuevo carrito fuera una ella? Pobrecita, la han puesto en medio de todos esos carros de carga que se llevan tan pesado u.u

Una pluma fiel al riel Prólogo

Prólogo.

-¡Mira, mamá! Este me gusta.
-Pero si solo es una caja olvidada, mírala, esta golpeada y llena de polvo.
-Pero me gusta, fíjate, es un carro bonito. Es azul y…
-Pero ni siquiera dice que clase de carro es. Por aquí hay furgones, locomotoras… ese es solo un carro suelto y sin ningún objetivo.

El niño hizo un puchero abrazando la maltrecha caja.

-¡Todos los carros tienen un objetivo en mi cuarto, mamá!- replicó ofendido.

La madre suspiró resignada.

-Bien, pero no quiero que lo dejes botado por ahí.

Antes de que su madre se arrepintiera, el pequeño corrió a la caja registradora aferrado al empaque.

Y esa noche, el carrito estaba desempacado, y como ya había llegado la hora de dormir, solo pudo dejar el nuevo juguete junto a los demás.

-Control. Aquí control. Tenemos un nuevo miembro, estará con los carros de carga, así que trátenlo bien. Buenas noches a todos…

martes, 4 de noviembre de 2008

Convergencia 19

Capítulo diecinueve
Alianzas secretas

No les debe resultar una sorpresa, queridos lectores, el revuelo que causó la reaparición de Cristina Daaé sana, salva y completa. Aunque quienes la habían visto notaban que aquel candor e inocencia que caracterizaban a la muchacha, ahora lucían más bien apagadas.

Tampoco a Canelle debió sorprenderle… pero ciertamente le resultó algo molesto todo l barullo en el Palacio justo la mañana en que sufría la primera resaca de su vida.

No estaba muy segura de cómo, pero había terminado bebiéndose media cava de una taberna de mala muerte junto con Cyrano, y recordaba a medias que el dolor en algunas partes de su cuerpo fueron causados por una riña con un quinteto de borrachos que se habían burlado de la famosa nariz. Sonrió muy a su pesar: salir victoriosa de una pelea dos contra cinco, aunque los habían echado de la taberna (de cualquier manera no pensaba volver) y el dolor de esa mañana, le resultaba satisfactorio.

-¡Y a puño limpio, además!- exclamó entusiasmada aunque nadie le prestaba atención. Obviamente, una tramoyista golpeada y con resaca no tenía la menor importancia con los acontecimientos de esta mañana.


-Escandalosas notas habían acompañado el regreso de la naciente estrella Cristina Daaé, creando confusión y asombro entre escépticos y creyentes de El Fantasma de la Ópera. Por eso yo, Fleur Blanche, he sido llamada a investigar esta misteriosa reaparición.

-Meow.

-¿Pero era necesario traer a Ayesha, Gabriel?
-¡Claro! Esta es su casa.

Fleur no había dejado de reclamarle a Gabriel por haber traído al gato. Si le daba la gana volver con su amo, no habría contacto la noche del viernes… y acababa de gastar una fortuna en salmón y caviar.

-¡Además nadie te llamó para investigar! ¡Te enteraste de pura casualidad hace un rato en la pastelería de San Honorato!

-Valiosísimo lugar. Es una pena que esté a punto de la quiebra.


-¿Cómo se ha atrevido a regresar?
-¡Signora! ¡Cristina nunca jamás podrá suplantarle!
-Solo son un montón de notas de un loco manipulador.
-¿Quién le daría importancia a un sujeto que firma como F.O.?

Fleur y Gabriel se ocultaron para mirar pasar a los administradores, al Vizconde de Chagny y a La Carlota.

-¡Ningún fanfarrón nos dará órdenes!
-Y ningún fanfarrón es más valioso que usted.
-¡Cantará la noche del viernes!
-Esta amenaza de presentar a Cristina Daaé en un papel que le corresponde a usted para evitar una “terrible desgracia” es insignificante.

Uno de las misteriosas notas fue rota en cuatro pedazos y lanzada al suelo, cuando todos los airados reclamos se volvieron casi inaudibles, Fleur se acercó a recogerlo.

-Hum… nuestro Fantasma es muy sugestivo.

Observó Fleur al juntar las piezas de la nota y leerla rápidamente.

-Creo que debemos buscar a alguien mas que sepa sobre este espectro, y creo saber quién.

-¿Iremos de nuevo con el jefe de coros loco?
-No, con nuestra vieja conocida la tramoyista acusada de complicidad de asesinato.

Sin objetar nada, el niño siguió a su tutora.


-¡¿QUÉ?! ¿Qué preparemos todo para el ensayo de La Carlota? Nooooo.

Canelle recibía las primeras indicaciones del día. Inmediatamente pensó en buscar con que cubrirse los oídos: su recién menguante resaca seguramente remontaría con el primer alto de La Carlota.

-¡Canelle! Tú eres Canelle, ¿verdad?

-¿Ehm? Sí soy yo, ¿y tú eres? ¡AH! ¡Un gato persa! O.O

La tramoyista se dio cuenta de su exaltación y trató de disimularlo… ya había reconocido a la joven y el niño. Una periodista y su chalán solo significaban una cosa: discreción absoluta.

-Hola, creo que no nos hemos presentado. Yo soy Fleur, él es Gabriel… y ella es Ayesha.

Canelle miró evaluadoramente a la chica que le extendía la mano amigablemente. Era tan diferente a ella… con esa ropa seria e intelectual, el cabello recogido a un lado por una peineta y con un niño abrazando a un gato al lado. ¿Pero qué podía perder? Estrechó la mano con algo de precaución.

-¡Perfecto! ¿Puedo hablar contigo?
-¿Sobre qué?
-Sobre Cristina Daaé… las notas… F.O…

La tramoyista dio la vuelta y comenzó a caminar, pero la reportera la siguió.

-Vamos, no es para publicarlo, esto ya es más que un asunto periodístico, es algo personal.
-¿Cómo que personal?
-Tú sabes… cuando en una nota de F.O. habla sobre ti, o te es enviada, se vuelve algo personal, ¿no crees?
-¿Ha recibido usted una nota?
-A mi propio domicilio, mire.

Un sobre de impecable caligrafía roja le fue extendido a Canelle, quien ni siquiera tuvo que tomarla para cerciorarse del remitente. Le hizo una seña a sus perseguidores para que la persiguieran y los guió a un área desierta del Palacio.


-¿Qué es lo sabes?
-Muy poco. Lo que tengo por seguro es que no deberían hacer enojar al Fantasma contradiciéndolo.
-Pues déjame decirte que ya lo estoy haciendo, prometí no decir nada.
-Yo también, esto quedará entre nosotros, ¿verdad?

Fleur y Gabriel asintieron.

-¿De qué es capaz el Fantasma?
-De cualquier cosa, supongo. Debe conocer cada centímetro de este edificio, y la manera de aprovecharlo.
-¿Porqué habrá secuestrado a Cristina? ¿Porqué la regresó para protagonizar una Ópera?
- O.O ¡Cielos!

Canelle se detuvo de golpe. Lo había comprendido todo. El asesinato de Montfleury, el rapto de Cristina y la huída del “gato del Fantasma” solo podían significar una cosa.

-Nuestro Fantasma está enamorado.
-¡¿QUÉ?!

Gabriel casi dejó caer a Ayesha de la impresión y Fleur se quedó helada.

-Eso… podría explicarlo… ¡cielos! Canelle, esto lo hace un asunto mucho más privado.
-Lo sé. Ni siquiera deberíamos estarlo hablando tú y yo.
-¡No! Está bien, porque si nosotros tres lo sabemos, entenderemos lo que suceda y hasta podríamos ayudar, ¿entiendes?

La chica mostró que no lo comprendía mirándola confundida.

-Si fueras un “fantasma” oculto en la oscuridad y amaras a alguien, ¿no te gustaría que alguien lo supiera? Que no estuvieras solo e incomprendido en el mundo, que hubiera alguien afuera dispuesto a ayudarte en tu conquista amorosa.
-Pues creo que necesita ayuda, sus métodos no son nada románticos.

Gabriel rió sin querer. Canelle lo secundó con una sonrisa al darse cuenta de lo que acababa de decir.

-¡Es en serio, Canelle! ¡Somos los únicos testigos de la historia de amor más fascinante de la humanidad! Y podríamos ayudar a que llegue a buen término…para todos.
-¿Para todos?
-Si lo que dicen es cierto y creo que lo es, nuestro Fantasma no es correspondido, y es debido a Raul de Chagny. Si lo que le pasó a Montfleury fue causado por F.O., ¿qué no le haría al vizcondecito?

-¡Pero no podemos advertirle! ¡Sería romper el voto de silencio! Canelle es diferente porque ya estaba medio enterada, pero el Vizconde no.- Gabriel por fin entró en la conversación.

-¡Esa es la magia, Gabrielito!

Exclamó Fleur emocionada abrazando al niño por los hombros.

-¡Debemos proteger la integridad del Vizconde de Chagny y el amor de El Fantasma de la Ópera al mismo tiempo! ¡Y sin que el patrocinador se entere!

Gabriel miró alarmado a Fleur, podía distinguir la determinación en su mirada, y eso no era muy esperanzador. Canelle estaba contagiada de la emoción de la periodista, ¡en cuanto le contara a Cyrano de su asombrosa misión!

-Pero por ahora, hay un ensayo que debemos preparar, si me disculpan.

-Hum… ¿y qué vamos a hacer para empezar, Fleur?
-Para empezar, averiguar si es cierto lo del Vizconde.

Canelle apenas escuchaba lo que la joven y el niño discutían, tenía las ideas zumbándole en la cabeza con tanta insistencia que apenas escucharía a La Carlota, en cuanto empezaron a cruzarse con empleados del palacio, todos se separaron silenciosamente a su rutina habitual.

Habitual excepto por el sabor inconfundible en los labios de la intriga de un amor entre un Fantasma y una cantante.

Un Fantasma que había seguido toda la conversación sobre él oculto entre las sombras, con una sonrisa complacida.

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Heme aquí nuevamente, tras un lapso de tiempo en que los musos de Convergencia se fueron de vacaciones. Estoy trabajando en mi webcomic (“La Vie Friki”, pregúntenle la dirección al Google) y en otras fics. ¿Han leído el Espontáneo Encuentro en Londres? Tuve a Colin Firth y Pierce Brosnan de musos un rato mientras Erik y Cyrano no estaban.

Erik: Pretextos, sabes que siempre estoy aquí.
Lexell: Sí, te encargaste de recordármelo el miércoles ¬¬
Cyrano: ¿En serio no puedes alcanzar la Luna saltando desde un columpio?
Lexell: ¡Y tú no te pasees por aquí como si no te hubieras largado por semanas!
Cyrano: Ñé
Erik: Lo que debo aplaudirte es que no hayas usado al Daroga para salir del hoyo.
Lexell: Estehhhhm…
*Paneo al changuito golpeando sus platillos en el buró de la habitación de Lexell*
Lexell: Bueno, el punto es que he vuelto a escribir Convergencia y saqué este capítulo del que no tenía idea como escribir.
Cyrano y Erik: Sí, aja ¬¬
Lexell: Bueno, nos leemos a la que sigue, yaaaa! No me vean asíiii!

miércoles, 22 de octubre de 2008

Romeo sin Julieta 5

Capitulo V
Emergentes parentescos


Las ventajas de Verona en un día cuya noche presenciara un gran baile es que nunca ocurren altercados Capuleto-Montesco, entre otras cosas porque por regla general los Capuletos en edad de trifulcas de consideración están demasiado ocupados previniéndose para el evento, el Príncipe sabía esto y por ello disfrutaba de aquella tranquilidad que el destino tantas veces le negaba, Edith sonreía mirándolo recostado en un sillón aspirando el aroma de sus flores, a veces aquel prolongado compromiso que no terminaba en caer en boda la desbalanzeaba sin embargo sabía que en parte se debía a la nula capacidad de su amado para abstraerse a la muchas presiones que llevar el gobierno de aquella provincia le provocaba, también a que talvez por alguna razón él creía protegerla de esa manera, suspiró y se acerco para acariciarle la mejilla, al sentir aquel roce el hombre la miro con cierto desconcierto.

-¿ocurre algo?-

Preguntó preocupado, demasiado acostumbrado estaba a las visitas urgentes por causa de alguna disputa que aquello había terminado en causarle una especie de paranoia, la mujer le miro tiernamente negando con la cabeza

-Solo quería mirarte de cerca querido Alexandre

Una sonrisa se dibujo en los labios del Príncipe que la atrajo hacia él en medio de risas.
Para una provincia que vivía sumida en innumerable cantidad de riñas, las risas eran un sonido popular e inmensamente común, Benvolio reía entretenido bromeando con Mercucio acerca de lo que los Capuleto debían estar haciendo aquella tarde con respecto al baile, sus ademanes burlescos eran de tal calidad que incluso Romeo había superado su etapa melancólico-romántica y sonreía ampliamente carcajeando de vez en cuando, la jóvenes que los topaban en la calle los saludaban felices de poder acercarse tan fácilmente a aquellos apuestos ejemplares de maneras desgarbadas.

Al acercarse a una encrucijada, Benvolio se acerco a Romeo acomodándole un codazo en las costillas

-Te reto!!-

Exclamo con amplio ademán mientras el heredero Montesco se sobaba con visibles muecas de queja

-¿A que?

Preguntó medio enfadado, su amigo sonrió triunfalmente y señalo hacia la izquierda, al fondo, la calle de los Capuleto se divisaba transversalmente.

-A que no vas a pasearte por alla

-Pues Claro que no! Que me crees?

-Miedoso

Siseo Benvolio, Romeo lo miro con rencor, Mercucio rió bajito

-Estas demente no lo haré es la calle Capuleto ¿qué te imaginas que me van a hacer?

-Precisamente, así nos divertiremos un rato


Sonrió contento el rubio mientras le guiñaba el ojo a una chica y le lanzaba un beso a otra en un balcón, Romeo puso cara de indignado, Benvolio lo miro burlesco de nuevo.

-Ya es suficiente Benvolio
-Tiene miedo
-Claro que tiene miedo
-No lo tengo!!

Estallo el delos cabellos largos, echando a caminar rumbo a la citada calle.

-Me impresionas
Dijo Benvolio a Mercucio, mientras el joven esbozaba una sonrisa de superioridad, sin mas echaron a andar tras su amigo pero manteniendo una distancia prudente desde la que pudieran vigilarlo y sin embargo que le permitiera al joven cumplir el dichoso reto.

Así pues Romeo caminaba maldiciendo ser tan estúpido como para aceptar aquello que solo terminaría en provocar otro de aquellos odiosos pleitos, con la vista fija en el suelo, pensó en comenzar a contar las piedras, deseaba no ver a nadie talvez así no se creerían provocados y no pasaría nada, en esas estaba cuando choco contra un sujeto que deambulaba a media calle.

-Hey! Fíjate por donde andas!

Gritó enfadado, el joven se cubrió como si esperara un golpe, Romeo notó que acababa de cometer una torpeza, se había desquitado con un pobre inocente que además..además... se veía bastante maltrecho.

-Oye disculpa, no he querido gritarte ¿qué te ocurrió? Necesitas ayuda?

Pero el joven lo miró asustado y se marcho en el acto, mientras alrededor de Romeo comenzaba a aumentar el murmullo en el que la palabra “Montesco” proliferaba cada vez mas, Mercucio y Benvolio se acercaron oportunamente.

-Han sido Tybalt y sus perros
Susurró Mercucio con el profundo tono de odio que solía usar al mencionar el nombre del joven de rizos dorados, Romeo se puso serio, Benvolio ya lanzaba miradas amenazantes a quienes los miraban cuchicheando.

-Hemos visto a los cachorritos lanzar a ese pobre infeliz a la calle
Puntualizó Benvolio

-Pero la gatita debe estar lamiéndose para el baile de esta noche
Pronunció con desprecio el primo del Príncipe

-Como sea hay que separarnos, nos veremos en tu casa Mercucio.
Concluyo el heredero Montesco, Mercucio acepto pero opto por darle su manto al joven y recomendarle cubrirse

-Ni Benvolio ni yo somos Montesco, no te quiero ver exiliado por estos chismosos

Sentenció cuando su amigo comenzaba a protestar, los jóvenes iniciaron el camino por calles distintas, alerta por alguna emboscada o ataque a traición.

Mientras tanto en casa de Mercucio, Sacni lloraba escondida para que sus hermanas no la vieran, a pesar de todo se sentía triste verdaderamente triste, le parecía que Verona era el ultimo escalón antes de separarse permanentemente de ellas y eso la asustaba, como sea por mas horribles que fueran aquellos augurios en su alma la dicha de haber reencontrado a su primo era suficiente para hacerla olvidar, al menos mientras lo tenia cerca y ¿que pasaba? Que Mercucio se la vivía en la taberna desde temprano o al menos eso aseguraban los criados.

Farfullando por aquello comenzó a secar sus lagrimas abandonando su escondite, Lexell conversaba animadamente con Jazmín sobre un libro mientras Angie repasaba algunas frases en francés, con la idea de los buenos prospectos la joven apreciaba aumentar sus cualidades anexándole el dominio de diversos idiomas, miraba la calle repasando cuando noto a una persona envuelta en un manto que se acercaba a la casa con cierto aire furtivo

-Ahí viene-

Pronunció significativamente logrando captar la atención de sus hermanas y mas aún compartiendo la idea de a quien se refería, Jazmín se levanto de inmediato.

-Hay que darle la bienvenida
-Claro! Un buen apachurro de entrada para comprobar su equilibrio!
Declaró Lexell ya en las escaleras, las demás la siguieron apresuradamente

-¡PRIMITO!!-

Mercucio escucho aquella exclamación momentos antes de hallarse a sus primas en abrazo grupal sobre un jovenzuelo de cabellos largos, mareado y envuelto en su manto

-Ejem No lindas este es Romeo Montesco, no es nuestro primo

Pronuncio cortésmente sin embargo, era tarde, ellas acababan de reparar en cuan adorable era aquel chico de tierna sonrisa e inocente rostro de franco desconcierto

-Pero como si lo fuera!!n.n

Sonrieron sin dejar de abrazarlo, el apretado muchacho medio trataba de definir quienes eran aquellas bellas señoritas que nunca había visto y parecían vivir en aquella casa que o mucho se equivocaba era la de su estimado amigo

-Primito!!
-Pero..
-Primito!!
-No es...
-Primito!!
-Nuestro..
-PRIMITO!!

Exclamaban contentas aunque comenzando a lanzarle miradas fulminantes al dueño dela casa el cual hizo ademan de tragarse palabras que bien podrían haber sonado como un “Háganme caso escuinclas locas!!” y que sin embargo procuro no pronunciar por aquello de los malentendidos, en aquellos momentos Benvolio arribo al lugar, habiéndose librado de un par de lacayitos sin chiste que habían deseado mostrar su hombría.

-Que hay Mercucio

Sonrió espléndidamente notando entonces el cuadro de las jóvenes atosigando al Montesco, aquello fue demasiado extraño y la extrañeza aumento cuando se notó en medio de aquellas jóvenes que en algún momento lo habían anexado a aquella ronda de abrazos.

-Primito!!

Sonrieron y en aquellas jovencitas Benvolio descubrió una mirada que juraría nunca llegar a olvidar, era tanta la vida en aquellas pupilas y tan profundos los matices en ella que el joven se sintió mareado al descubrirse capaz de leer tanto en unos iris, por su parte Mercucio se había anexado al juego.

-Primitos!! n.n

-Que no son nuestros primos, caramba!


Declaró ya victima de los celos fraternales que tan bien ensayados había tenido en su tiempo y de los cuales al parecer no había perdido del todo la practica, Romeo comenzó a captar aquello

-Pero..vaya! Mercucio, Benvolio, yo los considero como mis hermanos
Sonrió con ternura innata

-No me ayudes

Gruño el “legitimo” primo, las chicas notaron aquel cambio de humor y en un momento abandonaron a sus nuevos “primos” para abrazarlo solo a él que se dio el lujo de presumir impunemente su superioridad.

-Bueno amigos ellas son Jazmín, Lexell, Sacni y AngelChristie, mis.. primas ..

Benvolio se obligó a apartar la mirada de aquello que lo había hipnotizado para saludarlas con cortesía mientras mencionaba su nombre, Romeo hizo ademán de que lo esperaran un momento y salió corriendo solo para volver instantes después con una flor para cada una, la actitud de aquel chico era sin duda tan naturalmente amable que era imposible no sentir afecto por él al primer instante.

-Ah es verdad me he encontrado a la mayoría de los amigos de camino hacia acá y se me han juntado, están afuera esperándonos

Pronuncio mecánicamente el joven de rubios cabellos, las chicas lo miraron emocionadas

-A Nosotras?!

Exclamaron fascinadas saliendo de inmediato con la esperanza de conocer nuevos “Primos”

Romeo sin Julieta 4

Capitulo IV
La Petición de Matrimonio

Un hombre de cortos rizos oscuros revisaba los documentos que aquella mañana le presentaría a Lord Capuleto mientras tomaba sorbos de su taza, era esta sin duda una empresa sumamente importante, pues bastaba mirarse al espejo por las mañanas para recordarse que era momento de tomar una esposa, por lo que, siendo tal el caso, que mejor que la hija de una de las familias mas importantes dela provincia, se sonrió un poco, era verdad que en términos tácticos sus familias estaban a la par después de todo el era un Conde y primo cercano del Príncipe por añadidura, sin embargo la situación actual no era digna de ignorarse.

Los problemas eran indiscutibles, los disturbios insoportables de manera que en honor a la verdad, fueran quienes fueran los gobernantes oficiales dela provincia, Él tenia lo suficientemente bien planeado su futuro como para caer en nimiedades de pequeñas complicaciones, la chica Capuleto era entonces una opción viable y sobre todas las cosas no implicaba un sacrificio.

De grácil cuerpo núbil la joven no era fea, educada dentro delas mejores costumbres sus modales eran perfectos, hija única, heredera testamentada de la fortuna de su familia, digno pendiente colgado de su brazo para presentar en la Corte, Si, aquello era sin duda un buen contrato, miro el reloj del estudio.

-Será mejor partir de una vez

Sonrió mirándose al espejo antes de abandonar el lugar dejando la taza sobre el escritorio.

A calles de ahí, en la mansión Capuleto, reinaba un ambiente de cuchicheada expectación, era un rumor a voces que el Conde Parys deseaba la mano de Julieta, la bella heredera de la familia, era de igual forma sabido que Lady Capuleto aprobaba con creces aquella unión, sin embargo Lord Capuleto no parecía estar tan de acuerdo y se aferraba a la idea de poner oídos sordos a los rumores.

Así, con tranquilidad y parsimonia caminaba por el pasillo de su morada pensando en el berrinche que acababa de presenciar cortesía de su adorada hija, quizá había algo de verdad en quienes decían que la tenia un tanto consentida, sin embargo ¿era acaso un pecado desearle una existencia tranquila y cómoda? Él se respondía decididamente que no.

Un pequeño persiguió un juguete frente a él y hubo necesidad de esquivarlo, mientras el niño se alejaba lo miro con detenimiento “habría sido mas fácil” pensaba convencido, un chico no armaría una rabieta por el color del vestido que tendría que usar...

-Estos botones son una burla!-

La atención de Lord Capuleto fue llamada por la indignada exclamación de un joven de largos y bien delineados rizos dorados que evaluaba con ojo experto un magnifico saco de gala carmín de bordados en dorado, que, en honor a la verdad parecía haber sido confeccionado con tela para cortinas aunque por las palabras del joven no era este el detalle que le había molestado.

-vamos hermano no es para tanto, luce elegante n.n

Sonrió una bella chica ala lado del joven, Lord Capuleto se entretuvo en observarlos con calma, de idénticos rizos, aquellos hermanos se compaginaban con sutil belleza, él, fuerte y orgulloso de cabellos dorados como un sol, ella, mística y hermosa de cabellos oscuros como una profunda noche.

-Es obvio Adriana querida que como tus perfectas virtudes son para ti innatas, la elegancia en la ropa en este caso es para ti un valor tan efímero que no lo sabes evaluar como es debido, No, estos botones lucen terriblemente en este...

Arrojo la prenda enfadado en brazos del acongojado sastre

-Vamos!-rugió-ve a ver como arreglas esto y da gracias a que mi hermana esta presente o escucharías verdades mas acordes con “eso”

Señaló, el citado personaje se retiro son sutileza

-Eres demasiado duro hermano, el hombre es el encargado de tus trajes siempre

-Lo se..lo se pero a veces creen que solo por ser favoritos uno se pondrá lo que le traigan

-Ser el sastre de Tybalt Capuleto no es cualquier cosa no lo crees?

Tybalt acaricio el rostro de su hermana con cariño, dedicándole una mirada asesina al joven noble que la había estado mirando interesado, como el otro no se inmutara, pronto se vio escoltado por dos jóvenes que respondían a los nombres de Fabio y Lucio, hacia uno delos solitarios rincones de la propiedad, Tybalt beso la frente de su hermana

-Tengo un asunto que atender querida nos veremos esta noche AH! Tío!

Hizo una reverencia ante el hombre que se acercaba pero castigar a aquel insolente era algo que no podía esperar para hacer, se despidió con cortesía y se marcho.

-Tío n.n

Sonrió la joven saludando con reverencia

-Adriana buen día, lista para el baile?

-Algo así n.n y mi prima?

-Bueno ...ella...

Mientras tanto en la habitación de Julieta...

-Que No!!

Una joven de largos cabellos rubios arrojo por quinta ocasión un vestido de magnifico carmín al suelo.

-Mi niña por favor mira es un vestido tan bello...

Una mujer de maternal constitución recogía el vestido con cuidado

-No me importa!! Estoy harta de ese color!!

-Por dios! deja de ser berrinchuda es el color de tu escudo, será un baile de gala debes vestir orgullosa de tu casa y estirpe

La regaño una seductora mujer de rubios cabellos y chispeante mirada.

-No quiero!!

-Julieta!!

-He dicho que no Madre

La bella mujer bufó y salió dela habitación, justo entonces un sirviente se le acerco con premura.

-Mi señora!! El Conde Parys esta en la sala con el Señor, ha traído títulos y una petición formal..

No bien había escuchado esto la mujer echo a correr rumbo al sitio, aunque al estar cerca menguo el paso recuperando su elegancia, aquello era un acontecimiento tal que básicamente todos los integrantes de aquel lugar estaba al pendiente.

Parys había colocado su mano familiarmente en el hombro de Lord Capuleto mientras le explicaba sus razones

-Comprenda usted tengo 30 años mi tiempo es ahora
-Querido amigo estoy sorprendido
-No será un sacrificio pues soy encantador
-No puedes negarlo

Sonrió Lady Capuleto entrando a la escena, el conde se apresuro a besarle la mano con respeto, ella miro afirmativa a su esposo, él no estaba tan convencido, Parys lo notó

-No debe temer pues adoro a su hija, no perderá al dármela, soy un buen partido

-Grave error es tomar un corazón que no esta listo...ella es tan tierna aún

-Madurara a mi lado, en una casa digna de ella, no sufrirá, y en cuanto a ustedes pagare sus deudas si tienen alguna, daré fiestas para honrarlos.

-Tendrá que esperar...

-Porque!!

Replicaron el Conde y Lady Capuleto a la vez

-Venga! Por favor, esta noche podrá verla, tened paciencia, un poco de paciencia, empiece por un baile y después... después ya veremos.. aún es joven

Sentenció, el conde tuvo que resignarse

-Que así sea entonces

Sonrió y tras despedirse con toda ceremonia se retiró, mientras salía Tybalt lo miró cruzar la puerta de salida

-Que tipo este, Julieta es demasiado para él-gruñó

-Tu crees? A mi me parece que en cuanto la conozca dejara de estar interesado
Recito Adriana jugueteando con un listón de su vestido

-Como has podido rechazarlo!!

Reclamó Lady Capuleto su marido la ignoró, caminaba con dolor de cabeza, al pasar por la habitación de su hija alcanzo escucharla exigir un vestido rosa, sonrió con tristeza.

-Julieta..

Romeo sin Julieta 3

Capitulo III
Los Reyes del Mundo


Mercucio dejo el vaso de vino sobre la mesa, inquiriéndose reiteradamente y con sobrada concentración “¿En que estaba pensando cuando deje que fueran a vivir a mi casa?” en honor a la verdad aquello lo había estado torturando las ultimas 48 horas, lo pensó con calma por enésima ocasión.

–mmmm talvez fue porque estaba demasiado sobrio-

Se dijo mas convencido de lo que lo había estado con las otras teorías, miro el vaso con detenimiento, como si le preguntara “¿por qué no me obligaste a vaciarte repetidas ocasiones aquella mañana?” después miro al tabernero como inquiriendo “¿porque no me obligaste a beber demás hasta muy tarde la noche anterior para amanecer con una de mis famosas resacas aquella mañana?” era como si todo mundo incluidos los objetos y el clima hubiesen conspirado en su contra, maldijo a la piedra que no se quito a tiempo obligándolo a tropezarse y caer en la cuenta de que ELLAS estaban ahí, lo siguiente...lo siguiente era mas borroso que sus peores recuerdos de sus peores borracheras, podía mirar el momento visto desde afuera, como si no hubiese sido él uno delos personajes principales, vació el vaso de un trago, el tabernero oportunamente sirvió de nuevo y dejo la botella, el joven se froto la barbilla pensando en aquella escena de cuento para doncellas, lo peor del caso era que de eso, justo de eso era delo único que no se arrepentía.

Suspiró, sus problemas no provenían de tenerlas cerca, si no de que su morada no era precisamente un lugar, como decirlo, propio, para que vivieran cuatro doncellas, es decir, era su casa, su refugio, su guarida...por otra parte aceptaba que estaba lleno de una sensación un tanto extraña, un cosquilleo interno, quizá eso a lo que llamaban felicidad real, vació la botella y se levantó, era hora de volver a casa.

Lejos de ahí, en la plaza principal un joven de largo cabello castaño, paseaba contento por la calle mientras jugueteaba con los pétalos de una flor que portaba en la mano, las doncellas lo miraban con singular atención y a pesar de que varias intentaban hacerse las desentendidas, admiraban de reojo aquel rostro de inocente ternura que provocaba los suspiros de mas de una. Si, aquel joven, era sin duda uno de los mejores partidos de Verona.

-Un jour...

Canturreaba el chico mientras avanzaba con dirección definida prodigando sus sonrisas a todas las que con valor o timidez lo saludaban, la verdad es que aquello le resultaba agradable, caminar por una ciudad tranquila pero sabía que la realidad era otra y que de un momento a otro, a su lado, al frente o en algún local cercano se desataría una riña, sin sentido ni razón verdadera pero tan real que ya había cobrado mas de una vida, suspiró, triste destino aquel que pendía sobre ellos, sin embargo a pesar de ello no era capaz de abandonar aquel lugar pues agradecía cada día por los familiares y amigos que la vida le había obsequiado, precisamente en aquel instante se dirigía a la morada de aquel a quien consideraba un hermano.

Unas calles abajo un joven de cabellos rubios conversaba precavidamente con una bella chica de rojiza cabellera que se ocultaba a la sombra de un balcón, el joven parecía por demás divertido con aquella situación mientras dirigía miradas periféricas que se tornaban coquetas al posarse en ojos femeninos u hoscas al toparse con varones curiosos, ella le propinaba pequeños pellizcos en las costillas al verlo sonreírles a otras jóvenes pero conocía por demás la naturaleza de su acompañante, el irresistible encanto que incluso a ella había logrado atraerla, ademas todo valía la pena al verlo dedicarle su inocente expresión de “yo no hago nada” finalmente la entrevista se dio por terminada, ella hizo ademán de marcharse ofreciéndole su mano, el joven la beso reteniéndola un instante entre las suyas solo para que en ultima instancia con hábil movimiento le ayudara a tener a la chica en brazos y despedirla con un rápido beso en los labios.

La joven se marcho riendo mientras él exhalaba satisfecho y alisándose la camisa comenzaba a caminar silbando por la calle, bastaron unos pasos para toparse con su buen amigo.

-Romeo! Que bueno que te veo ¿dónde estabas? Lady Montesco me agarro desprevenido y me pregunto por ti, y yo ni idea, figúrate ha dicho con todas sus letras que soy tu niñera!

Estaba ligeramente exaltado sin embargo el chico de la bella cabellera parecía inmerso en sus pensamientos tanto que ignoraba a su amigo olímpicamente mientras miraba el camino sin prestarle atención realmente, pasaron frente a un puesto de frutas donde la encargada los saludo con entusiasmo incluso llegando a lanzarles algunos besos, ambos respondieron con sus mas encantadoras sonrisas.

-ahh..que fruta mas deliciosa es esa Isabella no lo crees amigo?

Sonrió picaramente el dueño de los ojos verdes pero el joven Montesco parecía haber hallado algo decididamente interesante en la flor que sostenía pues la miraba con fijeza

-hey! Romeo! Hazme caso!

Gruño finalmente propinándole un ligero zape, el otro volteo con cara de niño ofendido a quien fastidian a medio juego, abrió la boca para quejarse pero paso un grupo de jovencitas y de nuevo la sonrisa decoro su rostro, cuando volteo a ver a su amigo para reclamar el golpe, este se frotaba las manos.

-Eran suficientes para ambos

Murmuraba, Romeo frunció el ceño y negó con la cabeza fastidiado, el otro lo miro extrañado

-Que?
-Benvolio acaso nunca piensas en el amor?
Inquirió con cierta seriedad rara en él

-claro que si! “Nous on fait l'amour on vit la vie, Jour après jour nuit après nuit..” Recuerdas?

El joven heredero Montesco hizo gesto de exasperación, hizo ademán de quien se espanta un mosquito y prosiguió el camino que llevaba, Benvolio lo alcanzo hasta colocarse a su lado tras lo cual comenzó a caminar a su paso.

-Que te pasa? Andas muy ido
-Nada, solo pensaba que soy amado por tantas mujeres y a la vez por ninguna, conozco sus trampas, he caído en ellas, con el tiempo he devuelto las heridas porque realmente nunca he amado a ninguna, sabes Benvolio, quisiera enamorarme de verdad.

Sonrió con ironía mientras aspiraba el aroma de la flor en su mano, su amigo le dio un par de palmaditas en la espalda sonriéndole con indulgencia

-Ayy Romeo tu y tus ideas, ya conoces el amor, que no sea lo que las doncellitas aprenden en sus cuentos no es asunto nuestro.
Sentenció convencido, justo entonces un par de brazos los aprisionaron por los lados, ambos voltearon alarmados solo para encontrarse con el rostro de Mercucio.

-Como están amigos? Que hacen caminando sin un par de bellas doncellas a los lados?
Preguntó el joven con cierto aliento alcohólico menor al que sus amigos estaban acostumbrados apercibir en él

-Vaya! Yo te hacia fuera de la ciudad
-NO, mi estimado Benvolio, te conozco como para saber que ibas a hacerme el favor de cuidar de mis amigas en mi ausencia
-Tu lo sabes todo por los amigos n.n

Ambos intercambiaron miradas y sonrisas cómplices, Romeo sonrió con cierta tristeza,

Mercucio le pellizco la mejilla.
-De nuevo pensando en amores verdad?

Preguntó con la respuesta por demás sabida, los iris café oscuro del heredero Montesco lo miraron casi con gratitud por la ausencia de burla en su tono

-Iba para tu casa
Susurró cambiando de tema pues sabia que no había necesidad de mantener el anterior,


Mercucio sonrío aunque soltándolos pareció meditar un momento.

-Talvez no sea buena idea
Murmuró, Benvolio se le acercó

-Esta noche hay un gran baile con los Capuleto
Susurró en su oído, Mercucio pareció reaccionar, miro el cielo y exhalo resignado

-Venga pues, vamos a mi casa

Exclamo y los tres jóvenes comenzaron a caminar en dirección a la morada de Mercucio.

-Les rois du monde font tout ce qu'ils veulentIls ont du monde autour d'eux mais ils sont seulsDans leurs châteaux là-haut, ils s'ennuientPendant qu'en bas nous on danse toute la nuit

Cantaba Benvolio mientras Mercucio silbaba y Romeo pensaba para sus adentro que algún día,
“Ella” llegaría, sus corazones, sus almas se unirían y su amor sería tan fuerte que incluso cuando la muerte llegara, seguirían amándose, un día...

--Traducciones por orden de aparición--

-Un día
-"Nosotros hacemos el amor vivimos la vida
día tras día, noche tras noche"
-"Los reyes del mundo hacen lo que quieren
en sus castillos tan altos, ellos se aburren
mientras que abajo bailamos toda la noche"